P. Pablo Vargas R., Párroco de Collipulli
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LA ASCENCIÓN DEL SEÑOR
1.- PARA ASCENDER HAY QUE DESCENDER.
La Ascensión significa, para nosotros un mandato misionero. La espiritualidad Vicentina es la del descenso, bajar para servir al hermano, para lavarle los pies, para solidarizar con el necesitado. El Cristiano debe vivir con los pies bien puestos en la tierra; con sus manos abiertas para saludar, ayudar, abrazar al hermano y su mirada puesta en el cielo, porque no podemos perder de vista nuestro destino eterno.

El camino del cristiano tiene que ser igual que el de Jesucristo. Primero hay que estar al lado del hermano que sufre, que pasa dificultades, que está solo y abandonado. Sólo así podremos ascender. No podemos vivir una fe desencarnada de la vida. Por tanto, todos debemos implicarnos más en la defensa de la vida, de la dignidad del ser humano, de la justicia y de la paz.

2.- ¿QUE HACEN AHÍ MIRANDO AL CIELO?.
Jesús en sus ratos de oración en lo alto de la montaña miró tanto al cielo, pero jamás se quedó allí estático en su unión con el Padre, sino que bajó siempre a buscar a los hombres y pasó haciendo el bien.

El hombre de fe debe mirar al cielo para bajar los ojos de nuevo a la tierra, para conducir sus manos hacia el bien de los demás. Ese mismo Señor nos ha dicho que Él está en la tierra:

  •        El Señor de Cielo y de la tierra es el enfermo, el hambriento, el sediento, el encarcelado, el  abandonado y el que está solo.
  •        El que ha ascendido está en mi hermano. Está con nosotros hasta el fin de los tiempos y su Reino está entre nosotros.

3.- ¡ES NUESTRA HORA!.
Hay que pasar a la acción, tenemos que ser sus testigos por todo el mundo. Mira a la cruz: ves en ella un brazo vertical que se eleva hacia el cielo, pero también tiene un brazo horizontal que mira a la tierra. Si quieres seguir el ejemplo de Jesús asume la cruz, pero con los dos brazos, mirando al hermano y mirando al cielo, nuestra meta al final de los tiempo.

La Ascensión del Señor es, por lo tanto, la hora de todos nosotros. La hora de la iglesia. De los hombres y mujeres que, conociendo a Jesús, quieren vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.

4.- UNA MISIÓN SIN FRONTERAS
Jesús nos dice claramente en este día, "Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación". Es una invitación a olvidar las fronteras geográficas, porque su mensaje debe llegar hasta los confines de la tierra.

Sabado 15 de Mayo de 2010